Capital riesgo

The Seed 40: Las mejores inversoras en empresas en fase inicial de 2026

Apoyar a una startup en fase inicial requiere un tipo concreto de convicción. El producto puede estar sin terminar, el equipo puede estar incompleto y el mercado puede ser, en gran medida, teórico. Hay pocos indicadores de rendimiento convencionales que analizar y ninguna garantía de que un inversor posterior esté de acuerdo con la tesis original. La lista «Seed 40» de 2026 de Business Insider rinde homenaje a las mujeres que han tomado repetidamente esas decisiones tempranas e inciertas antes de que el potencial de una empresa se hiciera evidente para el mercado de capital riesgo en general.

La clasificación llega en un momento complicado para la inversión en fase inicial. La inteligencia artificial está atrayendo rondas de financiación de una magnitud inusual, el capital se está concentrando en torno a firmas de capital riesgo consolidadas y los gestores emergentes se enfrentan a un entorno de captación de fondos mucho más difícil que el que vivieron durante el boom tecnológico. Al mismo tiempo, las mujeres siguen siendo una minoría entre las personas con autoridad para invertir en capital riesgo. Por lo tanto, el Seed 40 ofrece tanto un registro de los logros individuales como una visión útil de quiénes están ganando influencia sobre las tecnologías, las empresas y los fundadores que probablemente marcarán la próxima década.

Qué mide The Seed 40

La lista «Seed 40» es la versión centrada en las mujeres de la lista «Seed 100» de Business Insider. Su objetivo no es simplemente identificar a los inversores de capital riesgo más destacados ni a los inversores asociados a las mayores valoraciones actuales.

Business Insider colabora con la empresa de análisis de inversiones Termina para evaluar a los inversores que hayan realizado al menos cinco inversiones en empresas en fase inicial que cumplan los requisitos durante el periodo de evaluación. La metodología tiene en cuenta los indicios de que las empresas de la cartera han progresado tras la inversión inicial, incluyendo rondas de financiación posteriores, adquisiciones y salidas a bolsa. Las salidas tienen un peso especial, ya que constituyen una prueba más sólida del éxito de la inversión que una mera valoración intermedia.

El proceso también concede mayor importancia a las inversiones recientes a la hora de evaluar logros intermedios, como las rondas de financiación posteriores. Esto es importante porque una cartera constituida durante el auge tecnológico, en un contexto de tipos de interés bajos, no puede evaluarse exactamente de la misma manera que una constituida en el mercado más selectivo que le siguió.

Ninguna clasificación puede reflejar el rendimiento completo de las inversiones privadas. Los datos sobre la rentabilidad de los fondos y la estructura accionarial suelen ser confidenciales, mientras que una ronda de financiación de gran envergadura no garantiza que los inversores vayan a obtener, en última instancia, una salida rentable. Aun así, esta metodología resulta más significativa que una lista basada únicamente en la reputación, las nominaciones o la visibilidad en las redes sociales.

Shan-Lyn Ma encabeza la clasificación de 2026

Shan-Lyn Ma, cofundadora y codirectora ejecutiva de la plataforma de bodas Zola, ocupa el primer puesto. Su cartera incluye empresas como la empresa de logística Deliverr, la marca de venta directa al consumidor Billie, la plataforma de comercio electrónico Flow Commerce y la empresa de automatización contable Vic.ai.

Ma representa a un grupo cada vez más influyente dentro del sector del capital riesgo: fundadores que comienzan a invertir tras haber creado ellos mismos sus propias empresas. Su ventaja no radica necesariamente en una modelización financiera superior, sino en su conocimiento directo de los problemas operativos a los que se enfrenta una empresa incipiente, entre los que se incluyen la captación de clientes, la contratación de personal, la fijación de precios, el desarrollo de productos y la presión que genera el capital externo.

Cuando un fundador elige a un inversor, no solo está eligiendo una fuente de financiación. En la fase inicial, ese inversor puede influir en la siguiente ronda de financiación, en nombramientos importantes y en la respuesta de la empresa ante su primera crisis grave. Alguien que haya gestionado esas situaciones puede aportar una credibilidad práctica que es difícil de reproducir mediante consejos teóricos.

Los inversores fundadores deben seguir resistiendo la idea de que todas las empresas deban seguir el modelo de su propio éxito. La mejor forma de aprovechar la experiencia operativa es plantear mejores preguntas, no imponer el modelo de una empresa a otra.

Ann Miura-Ko demuestra el valor de una carrera prolongada

Ann Miura-Ko, socia cofundadora de Floodgate, ocupa el segundo puesto. Sus inversiones anteriores están vinculadas a algunas de las empresas tecnológicas más conocidas de las últimas dos décadas, como Lyft, Twitch y Okta, mientras que su cartera más reciente incluye empresas dedicadas a la inteligencia artificial, la sanidad y la aviación.

Su postura ilustra por qué el capital riesgo en fase inicial requiere un horizonte de evaluación a largo plazo. Un inversor en fase inicial puede tener que esperar diez años o más antes de que una inversión genere una salida significativa. Durante ese tiempo, la empresa puede cambiar varias veces de productos, dirección, mercados y estrategias de financiación.

Por lo tanto, la capacidad de identificar a un fundador convincente es solo una parte del trabajo. Un inversor también debe determinar si la empresa puede desarrollar una posición defendible, si los inversores posteriores seguirán financiándola y si el equipo es capaz de adaptarse cuando el plan original deje de funcionar.

Esa disciplina cobra especial importancia durante un auge de la IA. En la actualidad, cientos de startups pueden crear productos utilizando modelos base similares y autodenominarse «plataformas que definen su categoría». El inversor debe identificar qué empresas cuentan con datos propios, conocimientos técnicos avanzados, canales de distribución o relaciones con los clientes que seguirán teniendo valor cuando las funcionalidades básicas de la IA estén ampliamente disponibles.

La especialización en un sector se está convirtiendo en una ventaja competitiva

Lynne Chou O’Keefe, de Define Ventures, y Ann DeWitt, de Engine Ventures, que ocupan el tercer y cuarto puesto respectivamente, ponen de manifiesto la creciente importancia de los conocimientos especializados.

O’Keefe se centra en el sector sanitario, donde las decisiones de inversión deben tener en cuenta la normativa, los reembolsos, los flujos de trabajo clínicos y las realidades de la venta a hospitales, aseguradoras y consultas médicas. DeWitt invierte en biotecnología y en empresas surgidas de la investigación científica, donde el camino desde un descubrimiento prometedor hasta un producto comercial puede resultar técnicamente complejo, costoso y lento.

Estos sectores ponen de manifiesto las limitaciones de la inversión de capital riesgo generalista. Una startup del sector sanitario puede tener un producto impresionante, pero carecer de un modelo de reembolso viable. Una empresa biotecnológica puede contar con conocimientos científicos valiosos, pero necesitar un programa clínico demasiado costoso o incierto como para que la propia empresa pueda financiarlo.

Un inversor especializado puede detectar esas debilidades antes. Además, puede aportar más tras la inversión, ayudando a contratar al equipo directivo científico, a estructurar los ensayos clínicos, a establecer contactos con las autoridades reguladoras o a captar a los primeros clientes institucionales.

El informe «Seed 40» sugiere que la influencia futura en el ámbito del capital riesgo dependerá cada vez más de lo que comprenda un inversor, y no simplemente de la cantidad de capital que gestione la empresa.

La IA está cambiando el significado del capital inicial

La ronda de financiación inicial tradicional tenía como objetivo ayudar a una pequeña empresa a desarrollar un producto inicial, contratar a sus primeros empleados y demostrar la demanda inicial de los clientes. En 2026, algunas empresas de inteligencia artificial están recaudando fondos en rondas que antes se habrían asociado a fases mucho más avanzadas.

Este cambio refleja los costes reales. Los modelos de formación, la adquisición de capacidad informática y la contratación de investigadores especializados pueden requerir una inversión considerable antes de que una empresa consiga generar unos ingresos significativos. También refleja la intensa competencia entre los inversores y el temor a perderse la próxima oportunidad de negocio basada en una tecnología fundamental.

Esto plantea un problema para los inversores de capital semilla convencionales. Los fondos más pequeños no siempre pueden igualar las valoraciones o el importe de las inversiones que ofrecen las grandes empresas de inversión en varias fases. Deben convencer a los fundadores de que su experiencia técnica, su red de contactos o su aportación operativa son lo suficientemente valiosas como para justificar la aceptación de su capital.

Por lo tanto, el Seed 40 va más allá de la simple capacidad de descubrir empresas en una fase temprana. Identifica a los inversores que pueden seguir siendo relevantes cuando el dinero abunda para los fundadores más de moda.

Oana Olteanu va más allá de las credenciales habituales

Oana Olteanu, fundadora de Motive Force, ha basado su estrategia en identificar a fundadores con amplios conocimientos técnicos antes de que obtengan esa validación externa que atrae la atención de los fondos de capital riesgo más conocidos.

Su formación en informática y tecnología empresarial influye en sus inversiones en los ámbitos de la inteligencia artificial, la infraestructura de software y la robótica. Su enfoque resulta especialmente relevante porque el capital riesgo suele afirmar que premia el talento poco convencional, mientras que sigue dependiendo en gran medida de las universidades de élite, las empresas de prestigio y las recomendaciones de redes ya consolidadas.

Las credenciales pueden aportar información útil, pero también pueden dar lugar a un círculo vicioso de validación. Los fundadores que ya cuentan con contactos influyentes consiguen reuniones y financiación con mayor facilidad, mientras que quienes no pertenecen a ese círculo, aunque tengan la misma capacidad, tienen dificultades para entrar en el proceso.

Un inversor dispuesto a evaluar la capacidad técnica, la perseverancia y una visión poco común antes de que aparezcan las recomendaciones de prestigio puede acceder a oportunidades que el mercado en general ha pasado por alto.

Este enfoque no es caritativo. Es competitivo. El objetivo es detectar el potencial antes de que todos los demás se pongan de acuerdo en que existe.

Nisha Dua demuestra por qué los gestores emergentes necesitan una ventaja clara

Nisha Dua, cofundadora y socia directora de BBG Ventures, figura en la lista tras haber invertido en empresas como Spring Health, Zola, Starface y HopSkipDrive.

Su experiencia también pone de manifiesto lo difícil que se ha vuelto el panorama actual para las empresas de capital riesgo más pequeñas. El capital captado por los gestores de capital riesgo estadounidenses se está concentrando en gran medida en empresas consolidadas con una larga trayectoria y marcas reconocidas. Los datos de PitchBook citados por Business Insider revelaron que los gestores con experiencia acapararon el 91 % del capital captado durante el primer trimestre de 2026.

No obstante, BBG Ventures cerró en 2024 su cuarto fondo, por un importe de $60 millones. Su propuesta se basa en fundadores que conocen de primera mano los problemas de los consumidores y las empresas a las que no se atiende adecuadamente, con el respaldo de la experiencia operativa del equipo de inversión.

Los gestores emergentes ya no pueden limitarse a afirmar, de manera general, que ven las oportunidades de forma diferente. Los socios comanditarios quieren pruebas de que esa distinción se traduce en un acceso exclusivo a operaciones, un criterio fiable y una cartera que las firmas consolidadas no podrían replicar fácilmente.

El hecho de centrarse en mujeres o en fundadores de grupos infrarrepresentados puede formar parte de esa ventaja, pero debe ir acompañado de una tesis de inversión clara y de unos resultados demostrables.

Las mujeres inversoras no representan un único estilo de inversión

Los artículos sobre las mujeres en el sector financiero suelen basarse en suposiciones halagadoras, pero simplistas. Se describe a las inversoras como más colaboradoras, más pacientes o, por naturaleza, más interesadas en la sostenibilidad y el impacto social.

Seed 40 no se puede definir de forma tan simplista. Sus miembros invierten en inteligencia artificial, marcas de consumo, biotecnología, sanidad, robótica, software empresarial y otros sectores exigentes tanto desde el punto de vista técnico como comercial.

Algunos dirigen empresas independientes, otros trabajan en grandes sociedades de capital riesgo y otros invierten el capital obtenido gracias al desarrollo de sus propias empresas. Se diferencian en cuanto al sector, la fase de desarrollo, la propensión al riesgo y el enfoque a la hora de crear empresas.

La importancia de aumentar la representación femenina no radica en la idea de que las mujeres tomen un tipo concreto de decisiones. Radica en ampliar las experiencias, las redes y los supuestos que se tienen en cuenta a la hora de asignar el capital.

Un sector de inversión homogéneo tiende a reconocer únicamente a los fundadores y a los mercados que se asemejan a sus éxitos anteriores.

La visibilidad no debe confundirse con la paridad

El protagonismo de Seed 40 puede dar la impresión de que las mujeres ocupan ahora una parte considerable de los puestos de responsabilidad en el ámbito del capital riesgo. Sin embargo, las cifras subyacentes siguen estando mucho menos equilibradas.

PitchBook informó de que las mujeres representaban aproximadamente el 17 % de los responsables de la toma de decisiones en las empresas de capital riesgo estadounidenses que gestionaban al menos $50 millones, y alrededor del 19 % en las empresas más pequeñas. Business Insider y Termina revelaron que las mujeres solo representaban el 11 % de los inversores que cumplían los requisitos para la clasificación general de financiación inicial de 2026.

Las carreras profesionales en el ámbito del capital riesgo se construyen poco a poco. Para labrarse una trayectoria reconocida, un inversor debe ganarse la autoridad necesaria para liderar operaciones, recibir el reconocimiento adecuado por las inversiones exitosas y permanecer en el sector el tiempo suficiente para que las empresas alcancen la madurez.

Contratar a más mujeres para puestos de nivel inicial no servirá para reducir la brecha si se las excluye de los comités de inversión, se les impide controlar un capital significativo o se las pasa por alto a la hora de atribuir el mérito de las operaciones exitosas.

Por lo tanto, las preguntas relevantes son: ¿quién toma la decisión final?, ¿quién forma parte de los consejos de administración de las empresas?, ¿quién recibe el «carried interest» y quién puede convencer a los socios comanditarios para que respalden un nuevo fondo?.

Lo que los fundadores pueden aprender de Seed 40

Para los fundadores, la clasificación resulta especialmente útil como recordatorio de que la selección de inversores debe ir más allá del reconocimiento de marca.

Un fundador debe valorar si el inversor conoce el sector de la empresa, ha apoyado a otras empresas en momentos difíciles y puede ayudar a afrontar el próximo gran reto operativo. Las referencias de la cartera son especialmente valiosas. Otros fundadores pueden explicar si el inversor se mostró receptivo ante los contratiempos, ayudó a contratar a directivos y se comportó de forma constructiva cuando cambió la estrategia.

El importe de la inversión y los requisitos de participación del inversor también son importantes. Una empresa destacada puede no ser la opción más adecuada para una ronda de financiación inicial modesta si la inversión es demasiado pequeña como para merecer la atención de sus responsables internos.

El mejor inversor no siempre es la persona más famosa dispuesta a participar. Es aquella persona cuyos conocimientos, red de contactos e incentivos se ajustan a las necesidades reales de la empresa.

Lo que deben tener en cuenta los socios comanditarios

Para las instituciones y las oficinas familiares que invierten en fondos de capital riesgo, el Seed 40 destaca varias cualidades que merece la pena analizar.

La especialización puede facilitar el acceso a empresas que a las firmas generalistas les cuesta evaluar. La experiencia práctica puede hacer que un inversor resulte más útil para los fundadores. Una red de contactos poco convencional puede revelar oportunidades fuera de los circuitos tradicionales de Silicon Valley.

Estas ventajas deben ser repetibles. Una inversión exitosa descubierta por casualidad no constituye una estrategia de selección de inversiones duradera. Los socios comanditarios deberían preguntarse por qué los fundadores eligen al gestor, cómo se evalúan las oportunidades y qué aporta la empresa tras la inversión.

La concentración de capital en torno a las empresas consolidadas puede hacer que los gestores emergentes parezcan más arriesgados. También puede permitir que empresas más pequeñas y con características distintivas inviertan en mercados que reciben menos atención por parte de las grandes cadenas dominantes.

Lo que realmente revela la clasificación de 2026

El Seed 40 no es una prueba de que se haya alcanzado la paridad de género ni de que las inversiones dirigidas por mujeres generen automáticamente una rentabilidad superior. Su importancia es más específica.

El informe destaca a aquellas mujeres que han logrado resultados cuantificables en la selección de empresas antes de que su potencial fuera ampliamente reconocido. Asimismo, pone de manifiesto que el capital riesgo en fase inicial se está volviendo más especializado, más orientado a los operadores y más competitivo, a medida que la inteligencia artificial transforma el coste y la escala de la financiación inicial.

El mensaje más importante de esta clasificación no es que las inversoras cuenten con una ventaja común, sino que un colectivo que, históricamente, ha estado infrarrepresentado en la toma de decisiones sobre capital riesgo está demostrando cada vez más su capacidad para identificar, financiar y dar forma a empresas de gran relevancia.

La inversión en fase inicial es el momento en el que la convicción cobra mayor importancia, ya que aún hay poca evidencia. Las mujeres de la lista de 2026 se han ganado la atención al tomar esas decisiones inciertas en repetidas ocasiones y, posteriormente, al ayudar a que un número suficiente de empresas progresara hasta el punto de que el mercado reconociera lo que ellas habían vislumbrado antes.