Oficinas unifamiliares

¿Necesita tu familia una «family office» o un sistema operativo preparado para la IA?

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Una familia no suele darse cuenta de que su patrimonio se ha vuelto difícil de gestionar porque una cartera ha tenido un rendimiento inferior al esperado. Se da cuenta cuando una pregunta sencilla resulta, de forma inesperada, difícil de responder. ¿Cuál es nuestra exposición total a una empresa, entre acciones cotizadas, fondos privados y participaciones directas? ¿De cuánta liquidez necesitaremos durante los próximos doce meses si todas las solicitudes de aportación de capital se producen según lo previsto? ¿Qué activos pertenecen personalmente al titular, cuáles forman parte de una empresa y cuáles se mantienen a través de un fideicomiso, una fundación u otra estructura? ¿Qué documentos necesitarían los herederos mañana si el fundador dejara de estar disponible?

Para las familias internacionales que llegan a Suiza, estas cuestiones pueden complicarse en lugar de simplificarse. Una relación bancaria en Suiza puede mejorar la custodia, la estabilidad y la calidad del servicio, pero no organiza automáticamente todo el balance familiar. Es posible que la familia siga siendo propietaria de empresas en el extranjero, inmuebles en varios países, inversiones en mercados privados, obras de arte, seguros de vida, préstamos y activos vinculados a miembros de la familia con diferentes residencias fiscales. Los asesores pueden ser excelentes en el ámbito de sus propios mandatos, pero nadie tiene una visión global de la situación.

La inteligencia artificial ha puesto de relieve este problema. Las familias adineradas están cada vez más interesadas en sistemas que puede resumir documentos, preparar actas de reuniones, señalar incoherencias, extraer información de los informes de fondos y ayudar a elaborar informes consolidados con mayor rapidez. La propuesta resulta atractiva, sobre todo para las familias cansadas de esperar a que los bancos, abogados, contables y gestores de inversiones les faciliten actualizaciones manuales. Sin embargo, la IA solo es tan fiable como la información, los permisos y la gobernanza que la rodean. Si los registros de la familia están fragmentados, la titularidad no está clara y las decisiones importantes se encuentran en cadenas de correos electrónicos, la automatización inteligente no resolverá el problema. Puede hacer que todo parezca organizado antes de que esté realmente controlado.

Por lo tanto, la cuestión de las «family offices» ha cambiado. Ya no se trata únicamente de si la familia es lo suficientemente acaudalada como para justificar una oficina dedicada a ello. Se trata de si la familia necesita un sistema operativo bien gestionado para gestionar su patrimonio, la información, las decisiones y el riesgo. En algunos casos, ese sistema operativo será una oficina unifamiliar. En otros, será una oficina multifamiliar, una estructura virtual o una red más estructurada de asesores ya existentes. Lo que importa no es la etiqueta, sino si la familia puede confiar en la información sobre la que se toman las decisiones.

La IA no sustituye a la «family office». La pone a prueba.

Hace una década, una «family office» solía describirse en función de su personal y sus servicios: un director de inversiones, un interventor, un administrador, un coordinador fiscal, quizá un asesor filantrópico y un pequeño equipo encargado de la gestión de documentos, pagos y presentación de informes. Esas funciones siguen siendo importantes. Sin embargo, la «family office» moderna se define cada vez más por su arquitectura de la información.

¿Puede la oficina identificar a todos los titulares legales? ¿Puede rastrear cada cifra de un informe hasta un extracto bancario, un aviso de fondos, una valoración o un ajuste aprobado manualmente? ¿Puede distinguir entre activos líquidos y capital comprometido? ¿Puede gestionar los permisos de modo que un miembro de la familia vea la información correspondiente a su función, mientras que otro no? ¿Puede diferenciar entre un borrador, un contrato firmado y una versión obsoleta?

La inteligencia artificial puede ayudar en muchas tareas propias de una «family office». Puede resumir un informe de capital riesgo de 70 páginas antes de una reunión de inversión. Puede extraer fechas clave de pólizas de seguro, contratos de préstamo y documentos de los accionistas. Puede comparar dos versiones de una escritura de fideicomiso y resaltar los cambios. Puede clasificar gastos, identificar pagos inusuales y preparar los primeros borradores de las actas del consejo de administración o del consejo familiar.

Pero no puede determinar si un documento sigue siendo válido desde el punto de vista jurídico si la familia no ha llevado un registro adecuado. No puede saber si la valoración de un inmueble es fiable si faltan la fuente y la fecha. No puede resolver si un activo pertenece económicamente a una rama de la familia, aunque esté en manos, desde el punto de vista jurídico, de otra entidad. No puede sustituir al criterio humano cuando las obligaciones fiscales, sucesorias y fiduciarias dependen de un asesoramiento específico de cada jurisdicción.

Por eso, la IA debería considerarse menos como una función de software y más como una prueba de resistencia para la gobernanza. Una family office bien gestionada puede utilizar la IA de forma selectiva, ya que sabe de dónde proceden los datos, quién puede acceder a ellos y quién debe aprobar los resultados. Una family office mal organizada corre el riesgo de utilizar la IA para agravar la confusión.

Por qué es importante el contexto suizo

Suiza sigue siendo uno de los centros más importantes del mundo para el patrimonio privado internacional. Su papel no se basa únicamente en la tradición o la reputación. Cuenta con un denso ecosistema de bancos, gestores de activos externos, administradores de patrimonios, fiduciarios, abogados, asesores fiscales, proveedores de software y empresas de servicios especializados, acostumbrados a gestionar patrimonios transfronterizos. Para las familias extranjeras, ese ecosistema puede resultar extremadamente valioso, pero también plantea un reto de coordinación.

Una familia que se traslade a Suiza desde el Reino Unido, Alemania, Italia, Oriente Medio o Asia puede abrir cuentas en bancos suizos sin dejar de mantener empresas, inmuebles, fundaciones o fideicomisos en otros lugares. Los hijos pueden estudiar en Estados Unidos. La empresa familiar puede operar en varios países. El titular puede convertirse en residente suizo, mientras que otros miembros de la familia no lo son. En esa situación, una estructura de family office suiza no debe dar por sentado que la custodia suiza equivale a la simplicidad suiza.

La familia debe decidir dónde se toman las decisiones, dónde se conservan los registros, qué asesores coordinan la estructura general y cómo se comparte la información transfronteriza. Si se incorporan herramientas de IA, estas mismas cuestiones cobran mayor delicadeza. ¿Qué documentos se pueden subir? ¿Dónde se procesan? ¿Puede acceder a ellos un proveedor externo? ¿Se utilizan los datos de la familia para entrenar un modelo? ¿Puede la familia demostrar quién revisó un resumen generado por IA antes de que pasara a formar parte del registro oficial?

La respuesta no debe improvisarse una vez que ya se ha introducido una herramienta. Debe integrarse en el modelo operativo de la family office.

El primer trabajo es un mapa de la riqueza y los datos

Antes de que una familia cree una «family office» o incorpore tecnología basada en la inteligencia artificial, debería elaborar un mapa completo de su patrimonio y sus datos. No es un trabajo glamuroso, pero suele ser el proyecto más valioso que emprende una familia.

Cada activo material debe figurar en la lista junto con su titular legal, su beneficiario económico (cuando proceda), su custodio o administrador, su moneda de referencia, la fuente de valoración, las condiciones de liquidez, la deuda, las características fiscales, el asesor responsable y la ubicación del documento. El mapa debe abarcar el efectivo y los valores cotizados, pero también los fondos privados, las participaciones directas en empresas, los negocios en activo, los inmuebles, los préstamos, los seguros, las obras de arte y otros activos significativos.

Un ejemplo sencillo ilustra por qué esto es importante. Un fundador puede creer que la familia tiene una asignación del 12 % en capital riesgo. El sistema de información puede mostrar un 9 %, ya que refleja el valor liquidativo actual en lugar de los compromisos no financiados. El calendario de liquidez puede mostrar otra cifra, ya que las futuras solicitudes de capital se registran por separado. Mientras tanto, puede que una coinversión directa se mantenga a través de una sociedad y no se incluya en ninguno de los dos cálculos. Sin un mapa adecuado, las tres respuestas pueden parecer defendibles, aunque ninguna de ellas ofrezca al comité de inversiones una visión fiable.

La inteligencia artificial puede facilitar este proceso de recopilación de datos extrayendo información de informes bancarios, comunicados de fondos y documentos legales. Puede ayudar a detectar duplicados e incoherencias. Sin embargo, la family office sigue teniendo que decidir qué fuente es la que tiene carácter oficial y quién está autorizado a corregir los datos. De lo contrario, la plataforma se convierte en una versión pulida de la misma información fragmentada.

Una «family office» necesita una política sobre IA antes que herramientas de IA

Muchas familias empiezan por una herramienta. Deberían empezar por una política.

Una política sobre IA no tiene por qué ser un documento institucional de 60 páginas. Debe responder a preguntas prácticas en un lenguaje sencillo. ¿Qué herramientas de IA están autorizadas? ¿Qué datos no pueden introducirse nunca en sistemas públicos o de terceros? ¿Se tratan de forma diferente los extractos bancarios, los pasaportes, los documentos fiscales, la información médica, las escrituras de fideicomiso y los acuerdos de accionistas? ¿Puede el personal utilizar la IA para redactar correspondencia? ¿Pueden utilizarla para resumir asesoramiento jurídico? ¿Qué requiere revisión humana? ¿Qué debe registrarse?

La política también debería definir los usos prohibidos. No debería permitirse que la IA ofreciera asesoramiento jurídico, fiscal o de inversión sin supervisión a los miembros de la familia. No debería generar instrucciones de pago sin verificación humana. No debería redactar actas oficiales de reuniones sin que estas sean revisadas. No debería utilizarse para resumir documentos confidenciales en sistemas cuyas políticas de conservación de datos o de entrenamiento la family office no comprenda.

Una family office también debería decidir si los resultados generados por la IA pasan a considerarse documentos oficiales. Si una herramienta de IA elabora un resumen de un contrato de préstamo, ¿se archiva dicho resumen? ¿Quién lo ha aprobado? ¿Cómo sabrán los futuros usuarios si es fiable? ¿Qué ocurre si el resumen omite una cláusula importante o indica erróneamente un motivo de amortización anticipada?

La solución no consiste en prescindir por completo de la IA, sino en integrarla en un entorno controlado en el que la asistencia esté separada de la autoridad.

La responsabilidad humana no puede delegarse en la tecnología

La frase más peligrosa en el ámbito de la tecnología aplicada a las oficinas familiares es “el sistema dice”. Los sistemas no asumen responsabilidades. Las personas sí.

Si se utiliza la IA para preparar la documentación destinada al comité de inversiones, el director de inversiones o el asesor debe seguir siendo responsable de las cifras, las hipótesis y las recomendaciones. Si la IA resume un documento fiduciario, un abogado cualificado debe verificar la interpretación antes de que se considere válida. Si la IA señala un pago inusual, alguien debe decidir si se trata de un fraude, un error o una transacción totalmente legítima.

Esto es especialmente importante en las oficinas familiares, ya que las decisiones suelen combinar elementos financieros, jurídicos y emocionales. Una decisión sobre la liquidez puede afectar más a una rama de la familia que a otra. La venta de un inmueble puede ser sensata desde el punto de vista financiero, pero inaceptable desde el punto de vista emocional. Un compromiso filantrópico puede reflejar los valores familiares más que la optimización de la cartera. La IA puede organizar la información en torno a este tipo de decisiones, pero no puede comprender la historia de la familia, sus obligaciones ni su tolerancia al conflicto.

Por lo tanto, un buen modelo operativo separa la preparación de la aprobación. La IA puede extraer información, resumirla, compararla y emitir alertas. Las personas deciden, documentan y asumen la responsabilidad.

Los activos privados ponen de manifiesto las debilidades

Las herramientas basadas en la inteligencia artificial suelen ofrecer mejores resultados cuando los datos están estructurados, son frecuentes y están estandarizados. Los valores cotizados, las cotizaciones diarias y las transacciones bancarias son más fáciles de procesar que las inversiones directas, los inmuebles, las obras de arte, las empresas privadas y las estructuras familiares complejas.

Esto es importante porque muchas familias que necesitan una «family office» son acaudaladas precisamente porque su patrimonio no es sencillo. Puede estar concentrado en una empresa operativa, en un pago diferido por venta, en una cartera de inversiones minoritarias, en promociones inmobiliarias o en fondos privados con una presentación de cuentas irregular.

Un informe del mercado privado puede incluir el valor liquidativo, el capital aportado, los compromisos no financiados, las distribuciones, los comentarios de la dirección, las novedades sobre las empresas de la cartera y las advertencias sobre la valoración. La IA puede resumir el documento rápidamente, pero la family office sigue necesitando un modelo de datos adecuado para distinguir entre el valor actual, las obligaciones futuras y la rentabilidad en efectivo obtenida.

Un inmueble familiar plantea problemas similares. Una vivienda unifamiliar puede tener un valor de mercado, un valor sentimental, una hipoteca, gastos de mantenimiento, obligaciones fiscales, una estructura de propiedad y implicaciones sucesorias. Reducirlo a una sola cifra en un cuadro de mando puede llevar a la familia a pensar erróneamente que el activo es más líquido y comparable de lo que realmente es.

Por lo tanto, la oficina familiar debería preguntar a cada proveedor tecnológico: ¿cómo gestiona el sistema los activos que no son instrumentos financieros «limpios» con cotización diaria? Si la respuesta consiste, en esencia, en una introducción manual de datos disfrazada de automatización, la familia debería saberlo antes de comprometerse.

Cuándo un banco privado puede seguir siendo suficiente

No todas las familias necesitan una «family office», y la inteligencia artificial no cambia eso. Una familia con activos líquidos depositados en uno o dos bancos, una estructura de propiedad sencilla, una deuda limitada y unos acuerdos de sucesión claros puede tener suficiente con unos buenos servicios de banca privada, asesoramiento fiscal y revisión jurídica periódica.

En este caso, quizá lo más sensato sea mejorar la presentación de informes y la gobernanza en el marco de las relaciones existentes. La familia puede solicitar estados financieros consolidados de mayor calidad, negociar comisiones, aclarar los mandatos de inversión, mantener un inventario de documentos y acordar cómo recibirán la información los miembros de la familia. Las herramientas basadas en inteligencia artificial que ofrecen los bancos o los asesores pueden resultar útiles, siempre que la familia comprenda sus limitaciones.

El peligro radica en crear una oficina para resolver un problema de organización. Si la familia solo desea una información más clara y una gestión más ágil, una estructura específica podría resultar excesiva. Sin embargo, si ningún asesor tiene una visión global del balance y las decisiones requieren, una y otra vez, la coordinación entre cuestiones jurídicas, fiscales, de inversión y familiares, los argumentos a favor de dicha estructura cobran mayor peso.

Cuándo tiene sentido recurrir a una «multi-family office»

Una «multi-family office» puede ser una solución intermedia eficaz para aquellas familias que necesitan coordinación, pero que no desean crear una infraestructura interna completa. Puede ofrecer informes consolidados, supervisión de las inversiones, apoyo administrativo, asesoramiento en materia de gobernanza, coordinación fiscal y acceso a especialistas.

Para las familias extranjeras que residen en Suiza, esto puede resultar especialmente útil, ya que el proveedor adecuado ya conocerá el entorno local y la interacción práctica entre los bancos suizos, los gestores de activos externos, los fiduciarios y los asesores transfronterizos. Además, es posible que ya cuente con sistemas tecnológicos y medidas de seguridad de datos.

No obstante, la familia debe seguir llevando a cabo un minucioso proceso de diligencia debida. Una «multi-family office» puede afirmar que es independiente, aunque sea propiedad de un banco, una gestora de activos o un proveedor de productos, o esté afiliada o tenga vínculos comerciales con ellos. Puede ofrecer informes de inversión exhaustivos, pero un apoyo limitado en materia de gobernanza familiar. Puede utilizar la inteligencia artificial a nivel interno sin contar aún con políticas bien definidas para la atención al cliente.

Algunas preguntas útiles son: ¿qué herramientas de IA utiliza la oficina, con qué datos y bajo la supervisión de quién? ¿Los documentos de los clientes son procesados por terceros? ¿Puede la familia optar por no participar en determinados usos? ¿Cómo se revisan los resultados? ¿Quién es el titular de los datos? ¿Se pueden exportar todos los registros si la familia decide marcharse?

Una «multi-family office» no debe elegirse únicamente por su discreción y su reputación, sino por su competencia operativa.

Cuando una «family office» unifamiliar se vuelve racional

Una «family office» unifamiliar resulta más atractiva cuando la familia tiene un cierto volumen, complejidad y una necesidad a largo plazo de control específico. Esto puede producirse tras la venta de una empresa importante, pero el argumento más sólido no es simplemente la nueva liquidez, sino la combinación de activos, personas, jurisdicciones y decisiones.

Una familia con varias ramas, que gestiona empresas, inversiones privadas, estructuras filantrópicas, patrimonio inmobiliario, deuda, cuestiones de seguridad y una planificación sucesoria activa, puede beneficiarse de contar con un equipo interno que trabaje a diario con la información de la familia. Este equipo puede mantener la memoria institucional, coordinar a los asesores, controlar el acceso a los datos y desarrollar soluciones tecnológicas adaptadas a las necesidades reales de la familia, en lugar de basarse en un modelo de servicio genérico.

El coste puede ser considerable. El personal, los sistemas, la ciberseguridad, los seguros, las instalaciones, los asesores externos y las tareas de gobernanza pueden convertir una family office en una institución permanente. Esto puede estar justificado, pero solo si la family office reduce el riesgo y mejora la toma de decisiones. Una family office unifamiliar que se convierte simplemente en una burocracia privada ha fracasado en su propósito.

La inteligencia artificial puede mejorar la rentabilidad de una «family office» unifamiliar más reducida al automatizar la revisión rutinaria de documentos, el seguimiento de tareas y la elaboración de informes. Sin embargo, cuanto más pequeño es el equipo, más importante resulta establecer controles. Un empleado competente que utilice herramientas potentes sin la supervisión adecuada puede generar tanto riesgo como eficiencia.

La ciberseguridad y la externalización son ahora cuestiones fundamentales de gobernanza

Una «family office» dispone de información que puede resultar valiosa para delincuentes, competidores comerciales, litigantes hostiles u oportunistas. Los datos bancarios, los pasaportes, los documentos de fideicomiso, los registros de residencia, los inventarios de obras de arte, las direcciones de los inmuebles, los extractos de inversiones y la correspondencia privada no son datos empresariales comunes.

La implantación de la IA hace que sea aún más necesario comprender los flujos de datos. Una «family office» debe saber si las herramientas están alojadas en Suiza, la UE, Estados Unidos o en cualquier otro lugar; si los datos están cifrados; si se almacenan las instrucciones y los resultados; si los empleados de un proveedor pueden acceder a los datos de los clientes; qué subcontratistas intervienen; y cómo se gestiona la eliminación de datos.

La familia también debería tener en cuenta los «deepfakes», la suplantación de identidad y el fraude en los pagos. Si se puede clonar la voz de un miembro clave de la familia, los procesos de aprobación de pagos basados en llamadas informales o notas de voz pierden fiabilidad. La IA no es solo una herramienta de productividad, sino que también forma parte del entorno de amenazas.

Los controles básicos no son muy llamativos, pero son importantes: confirmaciones de pago verificadas, doble aprobación para las transferencias, acceso restringido a documentos confidenciales, gestión de contraseñas, seguridad de los dispositivos, formación del personal y procedimientos claros de escalado. Una family office que no sea capaz de gestionar estos controles no debería precipitarse a la hora de adoptar herramientas avanzadas de inteligencia artificial.

La próxima generación esperará contar con mejores sistemas

Es probable que los miembros más jóvenes de la familia sean menos tolerantes con la lentitud y la opacidad de los informes, así como con una gestión administrativa basada en el papel. Es posible que esperen disponer de documentos en los que se puedan realizar búsquedas, paneles de control digitales, explicaciones más rápidas y una formación más interactiva sobre el patrimonio familiar.

Esta expectativa es razonable, pero debe canalizarse con cuidado. Un miembro de la nueva generación de la familia debería poder conocer cómo está estructurado el patrimonio familiar sin tener acceso ilimitado a todos los documentos confidenciales. Un consejo familiar puede utilizar notas informativas generadas por IA para preparar los debates, pero dichas notas no deben sustituir al asesoramiento formal. Un panel de control digital puede mejorar la participación, pero no debe convertir el patrimonio en un marcador que se actualiza constantemente.

Por lo tanto, la oficina familiar debe definir los derechos de acceso a la información. ¿Quién tiene acceso al patrimonio total? ¿Quién tiene acceso a la información a nivel de sucursal? ¿Quién tiene acceso al rendimiento de las inversiones, pero no a los documentos legales? ¿Quién recibe los materiales formativos? ¿Quién puede plantear preguntas al sistema? ¿Quién puede descargar datos?

La «family office» preparada para el futuro no se limitará a dar acceso a todo a todo el mundo. Proporcionará la información adecuada a la persona adecuada en el contexto adecuado.

Crear el sistema operativo mínimo viable

El enfoque más sensato es el que se lleva a cabo por fases.

En primer lugar, elabora el mapa patrimonial y de entidades. Identifica los activos, los propietarios, los asesores, los documentos, los pasivos, las divisas, las condiciones de liquidez y las obligaciones futuras.

En segundo lugar, define las competencias en materia de toma de decisiones. Decide quién aprueba las inversiones, quién autoriza los pagos, quién puede dar instrucciones a los asesores, quién recibe los informes y cómo se elevan las disputas familiares a instancias superiores.

En tercer lugar, establece una gestión de datos. Identifica la fuente de referencia para cada categoría de información, configura los permisos, documenta los ajustes manuales y crea un registro de auditoría.

En cuarto lugar, introduce la tecnología de forma selectiva. Empieza por la elaboración de informes, la gestión de documentos y los flujos de trabajo antes de adoptar funciones de IA más avanzadas.

En quinto lugar, redacta la política de IA. Especifica las herramientas autorizadas, los datos prohibidos, los requisitos de revisión humana, el mantenimiento de registros y la diligencia debida con respecto a los proveedores.

En sexto lugar, revisar el modelo operativo cada año. A medida que la familia cambia de residencia, vende activos, da la bienvenida a herederos adultos o amplía sus actividades filantrópicas, la estructura debe adaptarse a esos cambios.

Este proceso puede parecer más lento que comprar un sistema de inmediato. Sin embargo, suele ser más rápido a largo plazo, ya que evita desarrollar tecnología sobre una base incierta.

Cómo es lo bueno

Un sistema operativo de family office bien diseñado no abruma a la familia con más informes. Le ofrece a la familia menos respuestas, pero de mayor calidad.

El director puede consultar la liquidez disponible sin tener que llamar a tres asesores. El comité de inversiones puede conocer la exposición en los distintos bancos y estructuras. Se puede informar a los herederos sin que tengan un acceso inadecuado. Los asesores saben quién está autorizado a darles instrucciones. Los documentos confidenciales se almacenan de forma segura. Se utilizan herramientas de inteligencia artificial cuando realmente permiten ahorrar tiempo, pero los resultados se revisan antes de que influyan en las decisiones.

Un sistema de este tipo puede integrarse en una «family office» unifamiliar, en una «family office» multifamiliar o en una estructura virtual bien organizada. La forma importa menos que el estándar.

Las familias que más se beneficiarán de la inteligencia artificial no serán aquellas que compren las herramientas más novedosas las primeras. Serán aquellas que sepan qué es lo que tienen, de dónde proceden los datos, quién puede acceder a ellos y quién es el responsable cuando la tecnología ofrece una respuesta.

En Suiza, al igual que en otros lugares, la «family office» preparada para el futuro no es la que está más automatizada, sino aquella cuya información está lo suficientemente bien gestionada como para permitir una automatización selectiva.

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