Oficinas multifamiliares

El auge de las oficinas multifamiliares en los mercados emergentes

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Cada vez resulta más difícil gestionar el patrimonio privado en los mercados emergentes recurriendo únicamente a los canales tradicionales. A medida que los empresarios, las familias industriales y los creadores de riqueza de primera generación amplían sus actividades más allá de las fronteras, el antiguo modelo, basado en la dependencia de bancos privados, abogados y asesores locales de confianza, empieza a mostrar sus limitaciones.

Las oficinas multifamiliares están cubriendo ese vacío. Ofrecen a las familias acaudaladas una plataforma más amplia: supervisión de inversiones, elaboración de informes, planificación de la sucesión, coordinación fiscal, filantropía, gobernanza y acceso a oportunidades internacionales. Para las familias que necesitan algo más que la banca privada, pero que no desean asumir el coste de una oficina dedicada exclusivamente a una sola familia, este modelo resulta cada vez más atractivo.

No se trata solo de una cuestión de gestión patrimonial. Es una señal de que el capital privado en Asia, América Latina, Oriente Medio y África se está institucionalizando cada vez más.

Por qué está aumentando la demanda

El primer factor es la creación de riqueza. En las últimas dos décadas, los mercados emergentes han generado un gran número de personas con un patrimonio elevado y muy elevado, especialmente en China, la India, el Sudeste Asiático, Brasil, México, Nigeria y los países del Golfo.

Gran parte de esta riqueza tiene su origen en la iniciativa empresarial. A menudo está relacionada con la gestión de empresas, el sector inmobiliario, las materias primas, la industria manufacturera, la tecnología o el comercio. Esto hace que dicha riqueza sea más compleja que una cartera de inversiones convencional.

Es posible que un fundador necesite ayuda para diversificar sus inversiones más allá del negocio familiar. Es posible que la segunda generación desee una presencia internacional. La familia puede poseer propiedades en varios países, tener hijos que estudian en el extranjero y mantener activos a través de diferentes estructuras jurídicas. En tales casos, una relación bancaria tradicional rara vez resulta suficiente.

La oficina multifamiliar se convierte en un centro de coordinación. Ayuda a organizar a los asesores, supervisar las carteras, gestionar la presentación de informes y aportar una mayor disciplina a la toma de decisiones.

El espacio entre la banca y las oficinas familiares

Los aspectos económicos del modelo explican en gran medida su atractivo. Crear y gestionar una oficina familiar individual puede resultar costoso. Requiere profesionales de la inversión, conocimientos fiscales, asistencia jurídica, sistemas de información, personal administrativo y procesos de gobernanza.

Para muchas familias adineradas, eso resulta excesivo. Quieren una supervisión profesional, pero no toda una estructura institucional creada exclusivamente para ellas.

Las oficinas multifamiliares resuelven parte de este problema al compartir la infraestructura entre varias familias. El cliente tiene acceso a los conocimientos especializados y a los informes sin tener que asumir el coste total de una oficina independiente.

Esto es importante en los mercados emergentes, donde muchas familias aún están definiendo cómo deben gestionar su patrimonio. Una oficina multifamiliar puede servir de puente: es más sofisticada que la banca privada y menos onerosa que una oficina unifamiliar.

Asia marca el ritmo

Asia es el mercado en crecimiento más destacado. China, la India y el Sudeste Asiático han generado importantes reservas de capital privado, mientras que Singapur y Hong Kong se han posicionado como centros regionales para la actividad de las oficinas familiares.

La demanda no es homogénea. El patrimonio chino puede implicar cuestiones relacionadas con el control de capitales, la exposición de las empresas nacionales y la planificación transfronteriza. Las familias indias suelen combinar el patrimonio de las empresas operativas con necesidades de diversificación global y sucesión. Las familias del sudeste asiático pueden necesitar asesoramiento en varias jurisdicciones, divisas y ramas familiares.

Esta complejidad favorece a los proveedores que pueden combinar el conocimiento local con el acceso internacional. Las familias buscan oportunidades de inversión a nivel mundial, pero también necesitan asesores que comprendan la normativa nacional, la cultura y la dinámica familiar.

América Latina y África aportan una nueva perspectiva

En América Latina, los argumentos a favor de las oficinas multifamiliares suelen incluir el riesgo político y el riesgo cambiario. Las familias de Brasil, México, Chile, Colombia o Argentina pueden buscar la diversificación internacional no solo por la rentabilidad, sino también por la resiliencia.

La preservación del patrimonio puede requerir una exposición más allá del mercado nacional. Esto genera una demanda de estructuras transfronterizas, custodia global, coordinación fiscal y acceso a gestores internacionales.

En algunas zonas de África, como Nigeria y Sudáfrica, el mercado está menos consolidado, pero en fase de desarrollo. La riqueza suele estar vinculada a la gestión de empresas, los recursos naturales, el sector inmobiliario y el comercio. A medida que las familias adquieren un carácter más internacional, necesitan estructuras más formales para la sucesión, la rendición de cuentas y la gobernanza de las inversiones.

La tendencia es similar en todas las regiones: el patrimonio privado se está internacionalizando cada vez más, mientras que la toma de decisiones a nivel familiar sigue siendo profundamente local.

La gobernanza se convierte en un argumento de venta

Las oficinas multifamiliares más sólidas no compiten únicamente en cuanto al rendimiento de las inversiones. Compiten en materia de gobernanza.

Para muchas familias, las cuestiones difíciles no son meramente económicas. ¿Quién toma las decisiones? ¿Cómo debe participar la siguiente generación? ¿Qué ocurre cuando el fundador se retira? ¿Cómo debe separarse el patrimonio familiar de la empresa en funcionamiento? ¿En qué asesores se puede confiar?

Estas cuestiones cobran mayor urgencia a medida que aumenta el patrimonio. La toma de decisiones de manera informal puede funcionar cuando un único fundador lo controla todo. Sin embargo, se vuelve inestable cuando intervienen varios herederos, jurisdicciones, asesores y estrategias de inversión.

Una buena oficina multifamiliar ayuda a crear una estructura sin restar control a la familia. Puede prestar apoyo a los consejos familiares, los comités de inversión, los procesos de presentación de informes y la planificación de la sucesión. En los mercados emergentes, donde muchas familias siguen siendo titulares de patrimonios de primera o segunda generación, esta función de asesoramiento suele ser tan valiosa como la función de inversión.

La tecnología aumenta las expectativas de los clientes

La tecnología está cambiando las expectativas de las familias acaudaladas respecto a sus asesores. Quieren una visión global de su patrimonio, no extractos bancarios dispersos. Quieren comprender la liquidez, el riesgo, el rendimiento, las comisiones y la exposición en las diferentes clases de activos y jurisdicciones.

Esto es especialmente relevante en los mercados emergentes, donde los activos pueden estar dispersos entre bancos locales, cuentas en el extranjero, sociedades operativas, propiedades inmobiliarias e inversiones privadas.

Las plataformas de información digital pueden ofrecer a las familias una visión más clara de su situación financiera global. Además, hacen que las oficinas multifamiliares sean más escalables. Unos sistemas más eficaces permiten a los asesores atender a varias familias sin perder transparencia ni control.

La ciberseguridad se está convirtiendo en un tema habitual en las conversaciones. Las familias acaudaladas son objetivos atractivos para el fraude, el robo de datos y los ataques a la reputación. Por lo tanto, una «multi-family office» moderna debe considerar la seguridad digital como una cuestión fundamental de gobernanza, y no como un aspecto técnico secundario.

El conocimiento local sigue siendo importante

El crecimiento de las oficinas multifamiliares en los mercados emergentes no debe interpretarse como una simple exportación de un modelo occidental. Aunque la estructura tenga sus raíces en Europa y Norteamérica, su éxito depende de su adaptación.

Las normas sucesorias varían. Los sistemas fiscales varían. El riesgo político varía. La cultura familiar varía. En algunos mercados, el patrimonio familiar sigue estando estrechamente vinculado a una empresa operativa. En otros, es posible que la siguiente generación apueste por la tecnología, el capital riesgo, la filantropía o la inversión sostenible.

Los proveedores más eficaces comprenden estas diferencias. No se limitan a ofrecer productos globales, sino que ayudan a las familias a adaptar los estándares internacionales de gestión patrimonial al contexto local.

Lo que las familias deben tener en cuenta

Las familias que estén considerando recurrir a una oficina multifamiliar deberían plantearse preguntas prácticas.

¿Es el proveedor independiente o se dedica principalmente a la distribución de productos financieros? ¿Puede consolidar la información de varios bancos y clases de activos? ¿Conoce las cuestiones fiscales y jurídicas transfronterizas? ¿Cómo se cobran las comisiones? ¿Cómo se selecciona a los asesores externos? ¿Qué controles de ciberseguridad se aplican?

El acceso a la inversión es importante, pero no basta. La familia también debe evaluar el apoyo en materia de gobernanza, la planificación de la sucesión, la calidad de la información y la gestión de conflictos.

Una buena oficina multifamiliar debería reducir la complejidad. Si añade otra capa opaca, no está cumpliendo con su función.

Un futuro más institucional

El auge de las oficinas multifamiliares en los mercados emergentes refleja la maduración del patrimonio privado. Las familias que antes dependían de sus redes personales buscan ahora estructuras profesionales. Desean una mejor supervisión, una información más clara y decisiones más rigurosas.

El mercado seguirá creciendo, pero no todos los proveedores tendrán éxito. A medida que la normativa se endurezca y los clientes se vuelvan más exigentes, las promesas vagas de una “gestión patrimonial integral” perderán peso.

Las empresas ganadoras serán aquellas que combinen independencia, tecnología, experiencia en gobernanza y credibilidad local. Ayudarán a las familias a pasar de la acumulación de patrimonio a la gestión del patrimonio.

En los mercados emergentes, esa transición acaba de empezar.