Oficinas multifamiliares

El auge de las oficinas multifamiliares en los mercados emergentes

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Las oficinas multifamiliares están cobrando cada vez más importancia en la gestión patrimonial de los mercados emergentes. Su auge refleja una realidad muy sencilla: las familias que han adquirido recientemente su patrimonio están superando el alcance de las relaciones tradicionales de banca privada, pero muchas de ellas aún no tienen el tamaño suficiente, o la voluntad, para crear una oficina unifamiliar con una plantilla completa.

El resultado es un mercado en expansión para plataformas de gestión patrimonial más profesionales, flexibles y personalizadas. En Asia, Oriente Medio, América Latina y algunas zonas de África, las familias acaudaladas buscan un asesoramiento que vaya más allá de la gestión de carteras. Necesitan servicios de gobernanza, planificación sucesoria, coordinación fiscal, filantropía, elaboración de informes y acceso a oportunidades de inversión a nivel mundial.

Es aquí donde las oficinas multifamiliares están encontrando su lugar.

Más allá de la banca privada

Durante décadas, la gestión patrimonial en muchos mercados emergentes estuvo dominada por los grandes bancos. El modelo solía estar centrado en los productos: depósitos, fondos, productos estructurados, préstamos y acceso a los mercados internacionales.

Ese enfoque ya no resulta suficiente para muchas familias acaudaladas. Sus balances se han vuelto más complejos. El patrimonio puede estar repartido entre sociedades operativas, inmuebles, estructuras extraterritoriales, capital riesgo, valores cotizados y empresas familiares. Un banco puede gestionar parte de ese panorama, pero rara vez la totalidad.

Las oficinas multifamiliares se están posicionando como un nivel de asesoramiento más amplio. No se limitan a seleccionar inversiones, sino que ayudan a las familias a organizar su patrimonio, definir estructuras de toma de decisiones, supervisar a los asesores, gestionar el riesgo y prepararse para la transmisión generacional.

El argumento del coste

Los aspectos económicos son importantes. Crear y mantener una oficina familiar individual puede resultar costoso. Requiere contar con profesionales de la inversión, abogados, asesores fiscales, contables, personal administrativo, sistemas de información y procesos de gobernanza.

Para las familias que se encuentran por debajo de un determinado umbral de patrimonio, esto puede resultar poco eficiente. Una oficina multifamiliar ofrece una infraestructura compartida con acceso a conocimientos especializados. La familia recibe un servicio más institucional sin tener que asumir el coste total de una organización independiente.

Esta ventaja en términos de costes resulta especialmente relevante en los mercados emergentes, donde muchos de los primeros generadores de patrimonio aún están decidiendo hasta qué punto deben formalizarse sus estructuras patrimoniales. Una oficina multifamiliar puede servir como paso intermedio entre la banca privada y una oficina unifamiliar dedicada.

Asia, Oriente Medio y América Latina

El crecimiento de las oficinas multifamiliares es especialmente evidente en regiones donde el patrimonio privado ha crecido rápidamente. Asia ha dado lugar a un gran número de emprendedores, fundadores de empresas tecnológicas y familias industriales. En Oriente Medio se ha observado un aumento del capital familiar globalizado, de los ecosistemas de inversión vinculados a fondos soberanos y de la diversificación transfronteriza. En América Latina hay familias empresarias de larga tradición que buscan una mejor estructuración internacional y una diversificación del riesgo político.

La tónica general es la complejidad. Las familias ya no invierten únicamente en su país. Adquieren acciones internacionales, fondos del mercado privado, inmuebles en el extranjero, capital riesgo, infraestructuras y activos orientados al impacto social. Esto exige una información más rigurosa, una gestión más cuidadosa y una mejor coordinación entre los asesores.

China es un ejemplo de esta tendencia. A medida que ha aumentado la riqueza privada, las familias acaudaladas se han vuelto más activas en el ámbito de las inversiones directas, la planificación fiscal en el extranjero y la asignación global de activos. Las oficinas multifamiliares pueden ayudar a coordinar estas necesidades, aunque también deben lidiar con la evolución de la normativa y las restricciones en materia de control de capitales.

La gobernanza se convierte en el producto

El cambio más importante es que la propia gestión se ha convertido en parte del servicio. Las familias acaudaladas ya no solo preguntan dónde invertir. Se preguntan cómo deben tomarse las decisiones, quién debe participar en ellas y cómo debe prepararse la próxima generación.

Se trata de un cambio significativo. Muchas familias de los mercados emergentes siguen estando dirigidas por sus fundadores. La primera generación suele haber acumulado su patrimonio a través del espíritu emprendedor, el sector inmobiliario, el comercio, las finanzas o la industria. La toma de decisiones puede ser rápida, personal e informal.

Ese modelo resulta cada vez más difícil de mantener a medida que las familias crecen. La presencia de múltiples herederos, activos internacionales y asesores externos hace que sea imprescindible contar con una estructura sólida. Los consejos familiares, los comités de inversión, los ciclos de información y los marcos de sucesión se vuelven imprescindibles.

Las oficinas multifamiliares pueden contribuir a profesionalizar este proceso. Su valor no reside únicamente en el acceso a las inversiones, sino también en facilitar la gestión del patrimonio familiar.

La tecnología aumenta las expectativas

La tecnología también está cambiando las expectativas de los clientes. Las familias desean informes consolidados que abarquen bancos, depositarios, clases de activos y jurisdicciones. Quieren tener una visión clara de la liquidez, el rendimiento, el riesgo y las comisiones. También desean un almacenamiento seguro de documentos, una mejor comunicación y datos más claros.

Esto reviste especial importancia en los mercados emergentes, donde el patrimonio puede estar muy fragmentado. Los activos pueden estar repartidos entre varios países, bancos y estructuras de tenencia. Sin una información adecuada, es posible que las familias no tengan una visión clara de su exposición total.

Las herramientas digitales pueden mejorar la transparencia y el control. Además, pueden hacer que las oficinas multifamiliares sean más escalables. Los proveedores más sólidos combinarán el asesoramiento humano con una tecnología fiable, en lugar de considerar la elaboración de informes como una mera función administrativa.

Filantropía y propósito

Muchas familias acaudaladas de los mercados emergentes también están prestando cada vez más atención a la filantropía y al impacto social. Esto se debe, en parte, a cuestiones de sucesión. Los miembros más jóvenes de la familia suelen querer que el patrimonio refleje sus valores, y no solo que se preserve el capital.

Las oficinas multifamiliares están respondiendo a esta situación ofreciendo apoyo en materia de filantropía, estructuras de fundaciones, educación, sanidad, inversiones relacionadas con el clima y proyectos comunitarios. En algunos casos, esto está estrechamente vinculado al legado familiar. En otros, forma parte de una tendencia más amplia hacia una asignación de capital sostenible y orientada al impacto.

El reto consiste en mantener la disciplina. La filantropía, la inversión de impacto y la integración de criterios ESG no son lo mismo. Una multi-family office creíble debe ayudar a las familias a distinguir entre las donaciones benéficas, el impacto cuantificable y las inversiones financieras con características de sostenibilidad.

La prueba regulatoria

La normativa será uno de los principales obstáculos para el crecimiento del sector. Las oficinas multifamiliares operan en el marco de la fiscalidad, la inversión, los fideicomisos, la presentación de informes y la lucha contra el blanqueo de capitales. En las estructuras transfronterizas, la complejidad aumenta rápidamente.

Esto genera una brecha competitiva. Los proveedores profesionales que cuenten con sólidos sistemas de cumplimiento normativo, una presentación de informes transparente y una gobernanza clara estarán en mejores condiciones para ganarse la confianza. Los operadores más pequeños o menos disciplinados podrían tener dificultades a medida que aumente el escrutinio.

Para los clientes, esto es importante. Una estructura de gobernanza deficiente puede generar riesgos fiscales, de reputación y de sucesión. El atractivo de una multi-family office radica, en parte, en la reducción de esos riesgos mediante una supervisión profesional.

Lo que las familias deben tener en cuenta

Las familias que estén considerando recurrir a una oficina multifamiliar deberían centrarse en el fondo más que en la imagen de marca.

La primera cuestión es la independencia. ¿Actúa la oficina como un auténtico asesor o se dedica principalmente a la distribución de productos? La segunda es la calidad de los informes. ¿Es capaz de ofrecer una visión global de todos los activos y bancos? La tercera es la gobernanza. ¿Puede ayudar en materia de sucesión, toma de decisiones familiares y prevención de conflictos?

Las familias también deberían analizar el acceso a las inversiones, la transparencia de las comisiones, la tecnología, la ciberseguridad y la calidad de las redes de asesores externos. En los mercados emergentes, la experiencia en operaciones transfronterizas reviste especial importancia.

Una buena oficina multifamiliar debe simplificar la complejidad. No debe crear otra capa opaca entre la familia y su patrimonio.

De la gestión patrimonial a la arquitectura patrimonial

El auge de las oficinas multifamiliares en los mercados emergentes pone de manifiesto un cambio más amplio en la distribución de la riqueza mundial. A medida que el capital privado se vuelve más internacional, diversificado e intergeneracional, las familias necesitan algo más que productos de inversión. Necesitan una estructura.

Esa estructura abarca la gobernanza, la presentación de informes, la sucesión, la gestión de riesgos, la filantropía y el acceso a oportunidades a nivel mundial. Las oficinas multifamiliares están en auge porque se sitúan en la encrucijada de todas estas necesidades.

La siguiente fase será más selectiva. La demanda seguirá aumentando, pero también lo harán las expectativas. Las familias exigirán una tecnología más sólida, una información más clara, una mejor gobernanza y una independencia más creíble.

Para las oficinas multifamiliares, las oportunidades son enormes. Pero las que salgan ganando serán aquellas que puedan demostrar que son algo más que bancos privados con una nueva etiqueta. Tendrán que demostrar que son capaces de proteger el patrimonio, gestionar la complejidad y ayudar a las familias a tomar mejores decisiones a lo largo de varias generaciones.