La filantropía y el impacto se están convirtiendo en elementos centrales de la gestión patrimonial en 2026.
Para las familias con un elevado patrimonio neto, la filantropía ha pasado de ser una actividad discrecional a convertirse en un pilar fundamental de la estrategia patrimonial. En 2026, las donaciones ya no se limitan a firmar cheques o crear fundaciones, sino que son una sofisticada combinación de responsabilidad social, eficiencia fiscal e impacto a largo plazo. Según la Charities Aid Foundation, las donaciones benéficas globales entre personas con un alto patrimonio neto alcanzaron los $140 000 millones en 2025, con una parte significativa destinada a inversiones de impacto estructuradas y empresas sociales. Los asesores, las oficinas familiares y los bancos privados están ayudando a los clientes a navegar por las complejas regulaciones globales, al tiempo que amplifican los efectos sociales y medioambientales de su patrimonio.
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